De a poco las marcas empiezan a confiar en el advertorial y lo reconocen como un formato interesante (y diferente) para comunicarse con sus clientes, cada vez más conscientes y por momentos renuentes a la publicidad convencional.
El desafÃo, además de crear un contenido atractivo, es lograr un buen ensamble entre la marca y el medio en el que se publica. Ambos deben respetar sus códigos y lugares, y lograr un equilibrio de lenguajes. Cuando la marca fuerza al medio, obligándolo a abandonar su estética y espÃritu, el advertorial se cae del lado de la publicidad convencional y falla. Por el contrario, cuando la marca se deja llevar por un medio que comprende su estilo y lenguaje, la quÃmica se vuelve poderosa y el contenido se entrega fluÃdamente a su mundo editorial.
Este balance es el que buscamos para Johnnie Walker (Un paso es la diferencia), en la edición de la Revista Brando de diciembre. La idea del paso como construcción de camino (futuro) se trabajó a partir de un personaje, joven emprendedor (Sebastián Puiggrós), del mundo del arte y la cultura.
Los invitamos a leerlo en la última edición de Brando.
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