Luego de tres meses de intensa recorrida por el sudeste asiático y Japón, Juan Frenkel, socio de Happy Together, devela qué tienen en común Panasonic y Peugeot, cómo se puede sentir algo de ternura por una marca como Hummer y por qué una trasnoche de revistas es la mejor opción si se pierde el último subte en la estación Shibuya, en Tokio.
EstacionamientoEn el hostel donde me quedo a dormir, en Kyoto, alquilan bicicletas. Ocho dólares el día. Son unas de esas bicicletas simples, con ruedas finitas y el caño femenino, que no hace mucho volvieron a estar de moda. La recepcionista me pide que pague de antemano. “Y por favor firmá este papel”, solicita. Lo leo y dice algo así: “No se puede estacionar en cualquier lado. Si la policía te la lleva por mal estacionada, tendrás que pagar 200 dólares para recuperarla”. En Kyoto, como en Tokio y en todos los lugares que estuve en Japón, estacionar una bicicleta tiene un nivel importante de riesgo. “Mi bicicleta ya fue donada a Tailandia”, me dice mi amigo Iñaki, que vive en Tokio. Sucede que si te la llevan y no la pasás a buscar, a los tres meses se la regalan a los tailandeses.
AutosLa camioneta Hummer es algo así como un Rotweiller hecho 4x4. Tanto el perro como el auto exudan una mezcla de prepotencia y agresividad. Dos defectos que no deberían tener ni un perro ni un auto. Pero cuando vi a esa chica japonesa andando en una bicicleta Hummer, cambió un poco mi apreciación por la marca. Amarilla, pequeña, cómoda. Ideal.
No es la única marca de autos que suele verse entre las bicicletas japonesas. Chevrolet, Mini, Peugeot. ¿A qué se deberá esta apuesta de los autos por entrar en un mercado tan menor? ¿Quieren verse eco-friendly? Al menos, para mi, ese tanque urbano sumó un puntito.
ElectrónicaA lo largo de mi viaje (creo que es algo que le pasa a todos) me dije muchas veces: “Esto debería llevarse a Argentina”. Pero sin duda lo que más me dieron ganas de que se popularice en el país es un motorcito eléctrico que sirve para que la bicicleta funcione de manera más fácil mientras uno pedalea. La mejor que vi fue la Panasonic. ¡Quiero una!
RevistasTomar un taxi en Tokio requiere casi la misma decisión que comprarse un pasaje en avión. En un viaje de media hora se pueden ir 200 dólares. Por eso, el subte es el transporte casi único. Pero hay un tema. A las 12.30 se va el último. Y si lo perdiste y no querés tirar una fortuna por un viaje corto, la opción es trasnochar en distintos lugares que mantienen sus puertas abiertas hasta las 5 de la mañana, horario en que el metro arranca de vuelta. Uno de esos lugares, cerca de la estación Shibuya, es el café Wired, un sexto piso donde se venden miles de revistas. Ahí, por ejemplo, podés pasarte la noche leyendo algunas de las varias revistas sobre bicicletas. Elegir una para comprarte. Y no preocuparte más por el último subte.
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